Noche mágica en El Sadar. El feudo rojillo se vistió de gala y fue una olla a presión que llevó en volandas a Osasuna para que se impusiera al Athletic Club en el primer asalto de las semifinales de Copa (1-0). El conjunto navarro derrochó corazón y tiró de una genialidad de Abde para encarar la vuelta en San Mamés con una mínima ventaja. El del marroquí, cedido al club navarro por el Barcelona, fue un golazo que puso el broche de oro a una cita histórica en Pamplona a todos los niveles.


Osasuna: Osasuna: Sergio Herrera; Moncayola, Aridane, David García, Juan Cruz; Torró; Chimy Ávila (Rubén García, m. 71), Aimar (Darko, m. 86), Moi Gómez (Pablo Ibáñez, m. 86), Abde (Barja, m. 77); Budimir (Kike García, m. 71).
Athletic Club: Agirrezabala; De marcos (Lekue, m. 58), Vivian, Martínez, Yuri; Vesga; García; Berenguer (Raúl García, m. 58), Sancet, Muniain (Nico Williams, m. 65); Williams (Guruzeta, m. 82).
Goles: Abde 1-0 (m. 47).
Árbitro: Gil Manzano (Comité extremeño), asistido por Nevado Rodríguez y Martínez Nicolás. El colegiado principal mostró amarilla a Budimir, Moi Gómez y Darko por parte de Osasuna. A Berenguer, Vesga y Íñigo Martínez por parte visitante.
Incidencias: Partido correspondiente a la ida de semifinales de la Copa del Rey disputada en el estadio El Sadar ante 23.026 espectadores.
La velada prometía emociones fuertes y El Sadar se llenó como nunca. Hacía 18 años que las ‘semis’ de Copa no pisaban territorio osasunista y los aficionados se volcaron por completo, batiendo el récord de asistencia en el feudo rojillo al congregarse 23.026 hinchas que se desgañitaron para empujar a Osasuna. Reinaba un ambiente electrizante en las gradas y el partido se contagió de inmediato nada más empezar, con un inicio trepidante y una gran intensidad por parte de los dos equipos.
Llamó primero a la puerta el conjunto de Jagoba Arrasate con un tiro de Abde desviado por Íñigo Martínez, una de las novedades en el ‘once’ de Ernesto Valverde. El extremo rojillo fue un puñal que se le fue clavando lentamente al Athletic, que llegaba a la cita preparado para presentar batalla. Los leones contestaron con una internada de Berenger que acabó en nada, pero justo después gozaron de la ocasión más clara.
Susto rojillo
Todos estaban enchufados, especialmente Sergio Herrera. El guardameta rojillo protagonizó la parada del partido al impedir el gol de los bilbaínos en un tiro de Muniain desviado por un defensa osasunista. Parecía vencido el portero de Osasuna, pero remachó con los pies en una acción al límite. El rechace lo embocó Iñaki Williams, pero el ‘león’ estaba en claro fuera de juego.
El combate se iba igualando a medida que pasaban los minutos. Nadie quería cometer ningún error y se peleaba cada balón al límite. A veces incluso más, lo que se tradujo en algún exceso de agresividad. El ejemplo lo escenificaron el Chimy Ávila y Dani Vivian, que acabaron el primer tiempo con la cara magullada fruto de sendos encontronazos.
Abde desata la locura
Llegaba el descanso y bajaban las revoluciones tras un intenso primer acto. Pero la tranquilidad duró pocos instantes, porque nada más iniciarse el segundo Osasuna lanzó un zarpazo mortal.
Recuperaron los rojillos el balón antes de montar una contra fulgurante con Abde. El marroquí del Barça se vio con una autopista para correr. Le salió al paso Vivian, superado al ser víctima de un cambio de ritmo demoledor del rojillo. Parecía escorado el extremo, que definió de lujo con un tiro cruzado al poste largo. Estalló el delirio en El Sadar, con una grada totalmente entregada que llevó en volandas a los de Arrasate.
Debía poner una marcha más el Athletic y Valverde buscó solución en el banquillo. Entraron Lekue, Raúl García y Nico Williams, a los que se sumó más tarde Guruzeta. Pero no hubo manera. Todos sus intentos resultaron infructuosos ante un Osasuna que parecía jugar con un jugador más.
Abde decidió la ida y los rojillos encararán la vuelta en San Mamés con una ligera ventaja