Volvieron bien? ¿Quiénes jugarán de inicio?, ¿Habrá buena entrada en Montjuïc? Estas y otras preguntas flotaban por la mente de la afición blaugrana antes de que diera inicio el partido. Y todas, quedaron satisfactoriamente resueltas para un Barça que volvió a enamorar a su público. Osasuna presentó un once sin Budimir aunque, sinceramente, hubiera dado lo mismo porque nada más comenzar a rodar la pelota De Jong y Pedri cogieron el mando del partido. Buena velocidad en los pases y primeras llegadas ofensivas para Koundé y Balde. El único problema era ajustar mejor el centro final por parte de ambos laterales.
El primero que lo hizo fue Alejandro con su zurda y quién logró conectar el certero remate fue Ferran Torres, ayer delantero centro al quedar Lewandowski en el banquillo. El tempranero gol, minuto 11, dejó el mismo escenario: el Barça atacando la defensa de cuatro visitante y los rojillos sin poder contactar con Aimar Oroz ni con Raúl García.
2. Personalidad Dani Olmo
Osasuna defendía por dentro y concedía más distancia en la marca por fuera. Daba lo mismo porque teniendo a Pedri, Lamine y De Jong el pase interno también podía estar garantizado cuando las posiciones del equipo visitante fuesen más atrevidas. Unos metros ganados por los centrales, Herrando y Catena, fueron severamente castigados por el talento de Pedri. Olmo recibe el obsequio y Sergi Herrera comete penalti. Se lo paró, se tuvo que repetir y Dani Olmo no dejó que lo sacasen del problema psicológico. Volvió a la pelota y metió el 2-0 demostrando una gran personalidad.
El partido y los 3 puntos estaban donde quería Flick en veintidós minutos de juego. Daba igual porque la idea colectiva era mantener el ritmo ofensivo y seguir recuperando la pelota a la mayor brevedad. Iñigo y Eric ganaban, Balde volaba, Gavi sumaba fútbol y presión innegociable pero, Olmo cayó lesionado. Fermín al césped y el Barça a seguir sin darle ‘trabajo’ a Szczesny.
3. Osasuna crece pero el líder remata la faena
El segundo tiempo no lo quería desaprovechar Vicente Moreno y pasó a defensa de tres centrales para, así, liberar a sus sacrificados, en la marca y zona asignada, laterales. Y lo consiguió teniendo más tiempo la pelota, ganando metros e intentando no caer por undécima vez en fuera de juego. Hansi Flick pausó todos los cambios menos el de Frenkie De Jong (para reservarlo). Al campo Pablo Torre y Gavi al puesto de mediocentro.
El partido estaba en el querer del conjunto rojillo y la espera de la sentencia de los azulgranas. Aprovechó el técnico visitante para meter su carta mayor, Budimir, cuando presenció la peor de las noticias: la contra perfecta de la noche. Pablo Torre orientó un despeje hacia la carrera, siempre vertical, de Fermín López y el centro final del centrocampista andaluz fue tan delicioso para Robert Lewandowski que clavó el cabezazo del partido lanzándose en plancha. Coincidió con la ola de la afición y después de ese tercer impacto, Osasuna claudicó.
Los jugadores azulgrana entraron a tope ante Osasuna y salieron reforzados en el liderato. Siguen en vuelo.