Emm Hayes fue preguntada ayer, en la rueda de prensa posterior al empate sin goles que Inglaterra y Estados Unidos cosecharon en un amistoso disputado en Wembley, sobre los silbidos que recibió su jugadora, la internacional estadounidense Korbin Albert, por parte del público. Hay que recordar que Albert causó un gran revuelo cuando realizó unas controvertidas declaraciones contra el colectivo LGBTI, lo que le generó críticas de voces tan populares como las de la ya retirada Megan Rapinoe.
La dorsal 3 de Estados Unidos, que después de la polémica generada acabó disculpándose, entró en la segunda parte del partido y fue recibida con algunos pitidos, algo que Hayes considera normal. "Todo el mundo tiene derecho a opinar, aunque mi trabajo no es intervenir en este debate. Lo que tengo que hacer yo es entrenar y formar un equipo de fútbol y Korbin forma parte de él".
Hayes, reciente ganadora del Balón de Oro a mejor entrenadora, instó a los periodistas a hacer su trabajo. "Como siempre hago, me he sentado con ella, he tenido varias conversaciones sobre estos temas para asegurarme de que se desarrolle como persona. Pero ha habido varias oportunidades para que Korbin sea entrevistada sobre esto después del partido, pero no se le han hecho las preguntas, ni siquiera en los Juegos Olímpicos", lamenta.
Hayes tiene claro que "nadie va a disfrutar cuando le abuchean, pero hay que valorar que hay una comunidad que apoya a nuestro equipo. Creamos un entorno inclusivo, respetuoso y tolerante, lo cual hago yo, pero no puedo controlar lo que sucede fuera de nuestro entorno. Estoy segura de que cuando llegue el momento y le pregunten a Korbin al respecto, eso le corresponde a ella abordarlo, no a mí, pero aprecio totalmente que los fans lo hagan y tienen derecho a hacerlo".