"En mi casa todos éramos bastante buenos dibujando. Siempre dibujé. En la escuela, el profesor nunca me pilló, pero en clase siempre estaba dibujando, todo el rato, cualquier cosa. Una pera, un teléfono, mientras miraba al profesor, dibujaba. Y eso es algo que me ayudó mucho porque me generó una atención particular. Noto inmediatamente los detalles. Tal vez tú tengas una mancha en el hombro, y no me fijaré en si tu camiseta es azul o roja, sino que tienes esa mancha en el hombro derecho. Es como si mi ojo, con todo el ejercicio de todos estos años, estuviera magnetizado hacia la novedad, como si fuera un gran angular". Así comienza Giorgio Piola, un personaje ilustre y mítico en el paddock, la explicación sobre su gran labor en la F1, reconocida por todos por la que se le homenajeó este jueves en el GP de Italia de F1, en Monza.
En Zandvoort, Giorgio Piola (1 de noviembre de 1948, Génova, Liguria), cumplió nada menos que 900 Grandes Premios de F1. Y en Monza, 901. Una brutalidad. Toda una vida en el paddock como pionero, inventor de un nuevo trabajo: el del ilustrador técnico de F1. Desde que debutó en 1Mónaco 1969, sus ojos y sus manos, siempre dibujando a lápiz sobre papel, han sido los que mejor han sabido ver, interpretar y explicar tanto a las masas como a los más expertos la evolución técnica de los coches de F1.
Su historia de amor con la F1 empezó de casualidad. "Yo era el cuarto de cuatro hermanos y había competencia entre mi hermano más cercano, Marco, cinco años mayor que yo. "Mi dibujo es más bonito", me decía. "El mío más", le respondía siempre. Y un día le dije: "Mira, hagamos una cosa: Hagamos dos dibujos de Fórmula Uno y los enviamos a dos revistas diferentes". En esa época en Italia había dos revistas mensuales. Enviamos los dibujos y después de tres o cuatro días, recibí una carta que decía: 'Señor Piola, nos gustó mucho su dibujo. Por cierto, dentro de veinte días se disputará el Gran Premio de Mónaco de 1969. ¿Quiere ir a cubrirlo?'. Ahí empezó todo.
"Lo bonito es que siempre dibujé desde niño, ardillas, cosas de Disney, y convertí mi sueño de niño en una profesión que no existía. Existía el periodista, el fotógrafo, pero no el dibujante o ilustrador que va por el mundo siguiendo la F1". Así hasta hoy, con 76 años, 901 Grandes Premios a sus espaldas, el que más (el español con más Grandes Premios es el fotógrafo José María Rubio, con 691, aún muy presente en el paddock) y el reconocimiento de toda la F1, incluso de las estrellas más grandes, como el ingeniero Adrian Newey.

La ilustración Giorgio Piola sobre los secretos técnicos del Tyrrell de 6 ruedas
Respetado por Adrian Newey
Adrian siempre le mostró un gran respeto porque sabía que Piola era el único capaz de ver hasta el mínimo detalle las novedades de sus coches y sus ideas innovadoras. Uno crea, y el otro lo descubre y lo explica, algo que para un diseñador e ingeniero de su calibre, es un orgullo. De él guarda muchos recuerdos.
"Cuando Newey hizo el RB5, esperé a que todos se fueran y lo detuve. Le dije: "Hoy me has emocionado porque este coche es hermoso". Y en una entrevista posterior en México el año pasado (2023), me dio una palmada en la espalda y me dijo: "Giorgio, recuerdo esa vez que me dijiste aquello". Así que es bonito ver que alguien como él aprecia mi trabajo. Y, sin embargo, no soy nadie", asegura a MD con humildad.
Precisamente, hay un detalle de aquella entrevista en México que sirve para explicar lo mucho que ha cambiado hoy día la F1, con barreras de prensa que complican el contacto directo con los protagonistas y que lo controlan todo.

Giorgio Piola, junto a Ickx y Jabouille
"En México 2023 le estaba haciendo una entrevista a Adrian Newey. Y los asistentes de prensa son jóvenes y no me conocen. Estaba hablando con él y una de las chicas de prensa me hizo el gesto para que me fuera. Y Adrian le respondió con un gesto con la mano para que se fuera ella. Entonces, nos sentamos, ella volvió y puso la grabadora sobre la mesa. Adrian cogió la grabadora y se la devolvió. ¡Estuve hablando con él durante una hora! Y todo el grupo de asistentes de prensa me miraban sorprendidos. Y cuando nos fuimos, Adrian me dio la mano y un golpe en la espalda. Y ahora, ya me dejan entrar en el motorhome de Red Bull...", destaca con una sonrisa sobre un Adrian que incluso llegó a dejarle sus lápices y hojas para que dibujara cuando en Brasil le robaron la maleta.
De hecho, una vez Newey le dijo ante otros periodistas que le había "decepcionado". "No has visto esto que hice...", le dijo. "Mira la página tal..". Y Newey le dio la mano. A Piola no se le había escapado. Era Newey el que no había visto el dibujo cuando salió publicado.
La F1 que él conoció, ya no existe. Sobre todo, por el contacto directo con pilotos. Otro gran ejemplo es el acceso que tenía en los 70 y 80 a los boxes. Ahora, nadie puede entrar sin autorización. Antes, era distinto. "Esa fue la parte más hermosa desde el punto de vista técnico porque había coches muy diferentes, y también por esas conversaciones donde podía entrar a mirar todo en el box, observar el coche desde abajo, agacharme, no podía tocar nada, pero podía observarlo todo. Llegaba al box, saludaba, me metía debajo del coche y nadie decía nada. Los dibujos eran mucho más detallados y me tomaba unos 40 o 50 días hacer un dibujo grande de dos metros".
"Llegaba al box, saludaba, me metía debajo del coche y nadie decía nada. Los dibujos eran mucho más detallados y me tomaba unos cuarenta o cincuenta días hacer un dibujo grande de dos metros"
Pero como se suele decir, una imagen vale más que mil palabras. Y la que Giorgio Piola facilitó a MD explica mucho de aquella época. En un GP de Río de Janeiro, Giorgio fue fotografiado dibujando los detalles del motor del McLaren de Alain Prost a centímetros del monoplaza, dentro del box, vestido con un bañador. Tiene una explicación.
"En esa época no había prácticamente sala de prensa, era un edificio pequeño. Los teléfonos estaban fuera, y había que hacer cola para recitar las crónicas. Era un caos. Hacía muchísimo calor y no había ninguna facilidad. Y detrás de los boxes había muchas duchas por el calor, así que al salir de los boxes, nos poníamos el traje de baño y me duchaba varias veces. Todos estábamos sudando, era todo un modo de trabajar diferente", recuerda.

Giorgio Piola, con un McLaren de Prost, en el box, dibujando en bañador en Río de Janeiro
"Ahora es como si fuera más importante parecer que ser. Los equipos ahora hacen estos TikToks, estos tuits ridículos. Pero lo que hacen los equipos con los pilotos son cosas prefabricadas: dos pilotos fingiendo jugar al ping-pong, pero ves que todo se hizo en dos minutos y luego ya está. Antes realmente jugábamos al tenis juntos, íbamos a correr juntos, hacíamos cosas juntos. Jugábamos al fútbol juntos. Recuerdo que destruí al pobre Derek Warwick en Canadá jugando al fútbol y me lo recordó tras un posterior accidente: 'no me he hecho nada en comparación a cuando me caíste encima en ese partido'", recordó.

Foto cedida por Giorgio Piola de Río de Janeiro, con él dibujando al lado de los mecánicos de McLaren
Senna, se merecía el apodo de "Mágic".
Piola reconoce que era más de hablar con ingenieros que pilotos, pero debido a que tuvo que hacer por muchos años labores de periodista, tanto de La Gazzetta dello Sport como en las retransmisiones de la RAI, entre otros medios, debía tener una relación directa con los pilotos. Y eso le llevó a conocer de cerca a Ayrton Senna, considerado para muchos como el mejor de todos los tiempos.
"Quien empezó a trabajar mucho con la telemetría fue Ayrton Senna. Ayrton era un maniático de la telemetría. Recuerdo un episodio en Brasil: él había adaptado su estilo de conducción a las exigencias del motor Honda. Y recuerdo que yo estaba saliendo del circuito y veo a todos los ingenieros de McLaren regresar. Les pregunté: "¿Qué están haciendo?". Me dijeron: "Senna nos llamó al hotel porque quiere revisar la telemetría y nos obligó a volver aquí". Todos estaban molestos porque ya estaban en la piscina. Los había llamado de vuelta porque quería revisar unos datos. Luego, todo se volvió cada vez más lógico y tecnológico", revela.
"Senna era un maniático de la telemetría. Recuerdo un episodio en Brasil: yo estaba saliendo del circuito y veo a todos los ingenieros de McLaren regresar. Les pregunté: "¿Qué están haciendo?". Me dijeron: "Senna nos llamó al hotel porque quiere revisar la telemetría y nos obligó a volver aquí"

Giorgio Piola, junto a Ayrton Senna
La diferencia entre Senna y Schumacher
"Senna merecía el apodo de 'Magic'. Adoro a Hamilton, también como persona, porque incluso después del asqueroso escándalo de Abu Dhabi, fue a felicitar a Verstappen. Y por ejemplo, Schumacher no era así. Michael era un grandísimo piloto, pero en el comportamiento en pista, no tanto, porque echó a Damon Hill, intentó echar a Jacques Villeneuve, puso contra el muro a su hermano... pero ganó 7 Mundiales y es un gran piloto. Pero Senna, verdaderamente sí que era mágico, también por la manera de acercarse al público, su manera de hablar... no decía muchas veces la verdad, de hecho yo me pelee con él por eso", desveló.

Giorgio Piola dibujó el mítico McLaren de Ayrton Senna
El día que discutió con Senna: "Me dejó de hablar"
"Senna fue el único piloto con el que me peleé. Muchas veces no te decía la verdad. Le preguntabas: '¿es verdad que hace sol?'. "No, para mí llueve", respondía. Y yo se lo dije: "Eres un jodido mentiroso". No le gustó que le dijera eso. Pero era gracioso, porque yo también colaboraba con una fábrica, Nardi, que hacía los volantes del McLaren. Y después de aquello, Senna solo me hablaba cuando tenía un problema de volante. Me decía lo que le pasaba y ni un adiós. Me dejó de hablar. Reconozco que exageré con aquello y me sabe muy mal. Cuando falleció, mi sentimiento era que hubiera querido pedirle disculpas porque no era justo decirle eso", lamentó.

Giorgio Piola, a la derecha
"Y luego, Jackie Stewart era fantástico. Patrese era fantástico. Y Mansell era gracioso y simpático... Pero es que había tantos pilotos... aunque yo siempre mantuve una mayor relación de amistad y confianza con los ingenieros", añadió.
Y lo que me gusta es que muchos de ellos declararon que se enamoraron de la F1 gracias a mi. Tombazis dijo que se "apasionó de la F1 mirando los dibujos de Giorgio Piola". Igual pasa con Paddy Lowe, Sergio Rinland, muchos que empezaron por mis dibujos. Me encanta porque yo no soy ingeniero ni escritor técnico. Simplemente intuyo cosas y tengo unos muy buenos ojos. Consigo dibujar de la manera más adecuada para que el que está en casa lo entienda. Y en televisión, también intentaba que las masas lo entendieran y luego dar un punto más para los especialistas".

Paddy Lowe se enamoró de la ingeniería de F1 gracias a los dibujos de Piola
El Prost-Senna
"Yo estaba del lado de Prost. Porque en Imola habían pactado que el que saliera delante, se quedaba delante. Prost salió delante, llegó a la frenada tranquilo porque sabía que Senna no lo pasaría, y Senna lo pasó. Ahí estalló el caos. Luego, cuando sucedió el accidente en la chicane de Suzuka (1989), lo que arruinó todo fue Balestre (presidente FIA por ese entonces), que anuló la decisión y creó el odio entre los dos. Prost... creo que todos los pilotos lo habrían hecho. Si estás en una chicane, una curva lenta, sin peligro, ves que el otro mete el morro... lo cierras. Noventa y nueve de cada cien pilotos lo habrían cerrado, así que fue un accidente, no tan grave", apunta.
"De hecho, el otro incidente, cuando Senna chocó contra Prost al año siguiente (1990), gente de confianza me dijo que Senna no había levantado el pie del acelerador. Y fue por eso que le dije que era un mentiroso, porque él lo negó".
"Pero Senna sabía que no había sido justo. Y en la siguiente, creo que en Adelaide, sin que nadie le preguntara nada, levantó la voz y dijo: 'Cuando me quitaron la posición en la parrilla de salida, que fue una injusticia, durante la noche pensé: si Prost está delante de mí, no saldrá de la curva'. Recuerdo que Jackie Stewart se enfadó muchísimo, lo insultó y Senna le prohibió entrar en su motorhome. Stewart le dijo: 'Tú no eres un campeón, porque los campeones no se comportan así'. Así que tenía esa doble personalidad".
"Pero de base, Senna era una persona muy religiosa, muy buena, muy amable, pero extremadamente competitivo. Su otro defecto era que cuando veía a alguien, tenía que adelantarlo, incluso cuando se encontró al inexperto Schlesser en Monza, con un coche superior con el que le podía haber superado 22 veces si lo hubiera hecho después".

Giorgio Piola, junto a Reutemann
La muerte de cerca
Aquella gran época técnica y de libertad de movimientos para la prensa, era sin embargo la más dura para las emociones y sentimientos. Los pilotos morían. Era algo que se repetía en demasiadas ocasiones.
"Lo terrible es que cada año morían uno o dos pilotos, y yo siempre he crecido con una mentalidad un poco pesimista, con la conciencia de que todos debemos morir, que es lo único seguro en la vida. Y cada vez que comenzaba el año y hacíamos la foto con todos los pilotos, automáticamente pensaba: "¿Quién de estos no estará al final del año?".
"Lo terrible es que cada año morían pilotos. Cada vez que comenzaba el año y hacíamos la foto con todos los pilotos, automáticamente pensaba: "¿Quién de estos no estará al final del año?".
Lamentablemente, le tocó vivir muchos episodios negros.
"Ahora soy yo, quien ha visto tanto la muerte aquí, quien debe celebrar que la Fórmula Uno haya avanzado tanto en términos de seguridad. ¿Antes eran héroes? Estaba mal porque no es justo asumir esos riesgos. Si miras, es bonito ir a los museos o ver los coches históricos porque entiendes que asumían riesgos que eran absurdos. Estaban fuera, los pedales en medio de las suspensiones. Piensa que Ivan Capelli y Mauricio Gugelmin, cuando conducían el Leyton House, que fue el mejor coche que dio a conocer a Adrian Newey, tenían los pies bloqueados y a veces se les cortaba la circulación porque no podían mover los pies. Para entrar en el coche, tenían que pasar un pie debajo de la columna de dirección y luego acomodarse, era realmente absurdo", explica.
"Antes los pilotos asumían riesgos absurdos"
"En este sentido, debo decir que el accidente de Senna, que fue monstruoso, fue para el bien de la Fórmula Uno, fue lo que hizo cambiar todo. Porque si solo hubiera muerto Ratzenberger, no habría pasado nada, nada de nada. Y el accidente más grave fue el de Barrichello, que fue cabeza abajo (en ese mismo GP de Imola de 1994). Lo que más me molestaba en la Fórmula Uno, porque escribí muchos artículos sobre seguridad y trabajé con pilotos como Carlos Reutemann sobre seguridad y es incorrecto decir "milagrosamente ileso" después de un accidente que salió bien, porque la palabra "milagro" implica algo que sucedió pero que podría no repetirse. En la curva Tamburello: Piquet, Alboreto, Patrese y Berger tuvieron accidentes peores que el de Senna", añade.
"El accidente de Senna cambió la seguridad en la F1. Si solo hubiera muerto Ratzenberger, no habría pasado nada, nada de nada"
"Senna tuvo el accidente menos grave de todos esos citados, la estructura del coche estaba intacta, él no tenía ninguna herida. La mala suerte fue que la barra de dirección lo golpeó. Sin embargo, cuando alguien dice "milagrosamente ileso" cinco veces, es que hay que cambiar algo en ese punto, se necesitaba una mayor zona de escape. Siempre ha habido este aspecto de la seguridad que no me ha gustado porque solo se reaccionaba después de una muerte, y después de una muerte importante. Repito, si solo hubiera sido Ratzenberger, no habría pasado nada", apunta de forma contundente.
Y fue entonces cuando recordó a amigos que cayeron 'en combate'.
"Una vez, Elio De Angelis me invitó a un fin de año. Pensaba que sería un Año Nuevo lleno de ostentación, y fui allí con mi primera esposa. Yo no quería ir. Pero él vino a buscarnos a las once y media y nos dijo: "Vengan, vengan". Ese Año Nuevo fue con su padre, su compañera, Elio, su novia, su hermana con su novio, su hermano con su novia y nosotros dos. Me sentí como parte de la familia. Y recuerdo que cuando él murió, fui a su funeral en Roma. No creo mucho en la iglesia ni en las instituciones, pero tomé la comunión porque me parecía lo correcto. Lloré, fue realmente triste".
"Y también con lo que le pasó a Rindt, con quien era muy amigo. En esa época, las esposas de los pilotos eran grandes protagonistas. Ahora hacen Tik Toks. En esa época, la esposa del piloto era su entrenadora, su masajista, su confidente, estaba siempre en el muro de los boxes, siempre allí, y yo estaba platónicamente enamorado de Nina Rindt, era la mujer más fascinante que jamás vino a la Fórmula Uno. Y me encantaba Jochen Rindt, todo de él. Sabía que el coche era peligroso, él no quería conducirla. Había pedido de pilotar la 49. Y cuando llegó Ecclestone con su casco, cogí el coche y me fui. No vi la carrera. Pequeño detalle: yo estaba a cargo de hacer de reportero de la carrera para una revista mensual y obviamente me despidieron".
"Cuando llegó Ecclestone con su casco, cogí el coche y me fui. No vi la carrera. Pequeño detalle: yo estaba a cargo de hacer el informe de la carrera para una revista mensual y obviamente me despidieron".

Giorgio Piola, en el homenaje que se le hizo en Monza por sus 900 GP en F1
"Otro que me impactó mucho fue Ronnie Peterson, porque ahí también fui un poco protagonista. Hay vídeos. Cuando murió Peterson, yo estaba en la primera variante, y el fuego me asustó muchísimo. Me quedé muy quieto, luego en un momento vi a Hans Stuck en el suelo, le quité el casco y lo levanté, había perdido el conocimiento. Lo puse de pie, tambaleaba. Luego caminé un poco más y vi a Brambilla en el suelo. Brambilla parecía realmente muerto. Tenía un casco atado de forma muy complicada, había recibido el golpe de una rueda en la cabeza. Tardé mucho en quitárselo y parecía que estaba muy mal. Afortunadamente, había una enfermera allí que vino y le sacó la lengua, pero yo estaba convencido de que Brambilla moriría", explica.
"Cuando me fui de Monza esa noche después de la carrera, Ronnie Peterson todavía estaba en el coche, no se quejaba, no sentía mucho dolor, quería solo ver su pie, y Mario Andretti le decía: "Tranquilo, no hay problema, mantén la calma, no es nada". En mi opinión, Ronnie Peterson no es un piloto que muriera por culpa de la Fórmula Uno, sino que en el hospital cometieron un error. Cuando lo sacamos del coche, porque yo ayudé a sacarlo, lo tomé por el mono para poder sacarlo lo más paralelo posible. Pensé que probablemente le amputarían el pie, pero vivirá. "Desafortunadamente cojo, pero vivirá". Nunca pensé ni por un momento que Peterson podría morir, mientras que estaba completamente convencido de que Brambilla moriría porque no mostraba ningún signo de vida", añadió a esa fatal historia.
Recuerdo cuando murió Tom Pryce (En Sudáfrica 1977, en Kyalami). La culpa principal la tuvo Renzo Zorzi, porque yo siempre le decía que el aire médico lo tenías que desconectar del turbo de una manera, pero él lo hacía de otra. Se agitó. Se vio algo de humo pero era el agua del radiador, nada grave. Y un comisario, poco experto, atravesó porque pensó que el piloto tenía un problema. Y al cruzar con ímpetu fue atropellado. Otra vez, eso se podría haber evitado si un comisario experimentado le hubiera calmado y hubiera mirado antes y cruzado con calma. Fue otra muerte innecesaria".
Colgará el lápiz
Piola ha decidido 'colgar el lápiz' a finales de la próxima temporada. En el homenaje que le hizo Pirelli, fueron muchos los que le pedían que se quedara 4 años más, hasta los 80, para llegar a las 1000 carreras. Las cosas han cambiado demasiado en la profesión.
"Lo bonito antes era que cuando yo descubría algo, salía en el periódico y por al menos veinticuatro horas, yo era el jefe de la novedad. Si era para Autosprint, lo era durante toda la semana. Ahora, en internet, haces algo bueno y después de diez minutos todos lo tienen, y tal vez están en casa, mirando Wikipedia. Y quizás, en el circuito yo lo hice rápido y escribí solo diez líneas".
"Lo bonito antes era que cuando yo descubría algo, salía en el periódico y por al menos veinticuatro horas, yo era el jefe de la novedad. Ahora, en internet, haces algo bueno y después de diez minutos todos lo tienen y lo completan con Wikipedia"

Giorgio Piola atiende a Mundo Deportivo en el GP de Italia de F1
Asegura también estar contento de haber dejado de hacer de periodista y poder haber vuelto a centrarse únicamente en los diseños para múltiples canales de información, como Motorsport.com o la propia F1. Así, realmente puede centrarse en disfrutar de sus últimos años en la profesión.
"Lo que me interesa es mostrar cosas y crear emociones técnicas. Porque parece absurdo, pero la técnica crea emociones"
"Lo que me interesa es mostrar cosas y crear emociones técnicas. Porque parece absurdo, pero la técnica crea emociones. Cuando ves un coche completamente diferente, es como ver a una mujer hermosa desnuda porque es diferente, te llama la atención. La única vez que realmente me equivoqué fue con Mercedes, cuando hizo el coche W12, porque era tan diferente que yo pensé: "Mercedes ha dominado hasta ahora, esta máquina va a ganar a todos porque nadie puede copiarla". Pero estaba completamente equivocado. Nadie jamás se lo tendrá en cuenta. Ha hecho demasiado por la F1, que solo se le puede aplaudir. Único, pionero, un genio. Giorgio Piola.