Goles por el Peñón

Goles por el Peñón

Periodista

El amistoso entre las selecciones de España e Inglaterra Sub-21 (0-0) del pasado viernes 15 pasó sin pena ni gloria. La Federación esperaba llenar las 8.000 localidades del remodelado estadio ‘Ciudad de La Línea’ pero apenas acudieron 2.000 personas. El campo fue estrenado en septiembre sin pompa por la Balompédica Linense, reconstruido sobre las ruinas del que fue el mastodóntico estadio ‘José Antonio Primo de Rivera’ donde el 10 de octubre de 1969 la España dirigida por Kubala goleaba, ante la esfinge del Peñón, a la débil Finlandia en el punto más crítico de la crisis de Gibraltar.

La Federación acabó regalando entradas a los clubs locales. No hubo celebración, ni actos que dieran relumbrón a un partido internacional. La convivencia entre las dos aficiones, con un millar de gibraltareños en las gradas animando a los ‘pross’, fue de natural cohabitación y el ‘God save the King’ fue recibido con respeto. En la grada hubo la relación de vecindad que se disfruta desde décadas, según informó ‘Europa Sur’, diario de Algeciras que se distribuye en la comarca gibraltareña.

El partido de los Sub-21 no ocupará ningún espacio en la historia como lo hizo aquel ‘reivindicativo’ España-Finlandia de hace 55 años calificado por la prensa de la época como partido ‘patriótico’. Tras cerrar la Verja la dictadura se agarró al ‘pan y circo’ para fomentar un ambiente de exaltación nacional: una vez más el fútbol fue utilizado para plantar cara, esta vez, a los ‘agravios’ del Reino Unido.

El Peñón, al fondo del estadio del España-Finlandia de 1969

El Peñón, al fondo del estadio del España-Finlandia de 1969

MD

Franco ordenó el cierre de la verja el 8 de junio de 1969 como respuesta a la declaración de la Constitución de la colonia aprobada por el 99% de los llanitos. Las consecuencias fueron nefastas. Todos los salvoconductos fueron anulados y 5.000 trabajadores linenses perdieron sus pases laborales para cruzar al otro lado de la frontera “Muchas personas tuvieron que abandonar la ciudad (…). Muchas fueron recolocadas en otros puntos del país como Catalunya o fuera de nuestras fronteras en una estrategia de la dictadura para maquillar el desastre y acallar las voces más críticas”.

Las hostilidades entre Inglaterra y España se habían inflamado en 1954 cuando la Reina Isabel II y el Príncipe Felipe junto a sus hijos Ana y Carlos realizaron una gira por los países de la Commonwealth, con Gibraltar como última etapa. Se dejaron Chipre y el régimen lo tomó como una afrenta, por lo que el embajador español en Londres protestó ante el Foreign Office. La familia real había llegado en el ‘Britannia’ el 10 de mayo y permaneció en la colonia 36 horas, suficientes para desplegar el amplio programa protector previsto por el gobernador George McMillan.

El discurso de Isabel II giró en torno a la fuerza y lealtad de Gibraltar. España cerró inmediatamente su consulado y aplicó sanciones económicas a Gibraltar. Sin embargo, en la década de los 60 los sucesivos gobiernos del desarrollismo se dieron un respiro con el triunfo español ante Rusia en la final de la Eurocopa (1964) y la victoria de la aperturista Massiel en Eurovisión en 1968 interpretando el ‘La, la, la’. La ‘Tanqueta de Leganitos’ ganó por un voto al inglés Cliff Richard en el Royal Albert Hall, el corazón de Londres. Al año siguiente, en marzo de 1969, Salomé volvió a ganar el festival en el Teatro Real con el ruido de las protestas de fondo en algunos países contra la situación política española.

La dictadura intentó minimizar su error arrimándose a los damnificados con un plan relámpago. Compensó a la comarca de Gibraltar con un polo industrial, viviendas sociales, escuelas e instalaciones deportivas. De la noche a la mañana se levantó un moderno estadio de fútbol para 25.000 aficionados que miraba hacia al enhiesto Peñón, un coqueto campo bautizado como ‘José Antonio Primo de Rivera’, que iba a ser cedido a la Balona. Junto a él se erigió la Ciudad Deportiva ‘Francisco Franco’.

La selección llegó al partido ante Finlandia sin opciones para estar en el Mundial de 1970. Los malos resultados en un grupo en el que estaban Yugoslavia, Bélgica y Finlandia hicieron dimitir a Eduardo Toba y luego al triunvirato de la Liga formado por Muñoz-Artigas-Molowny por la ridícula derrota en Helsinki (2-0). Así que Kubala, el primer futbolista de leyenda del fútbol español, puso su ciencia y el régimen la ideología.

El partido ‘patriótico’ fue presidido por Camilo Menéndez Tolosa y José Solís, ministros del Ejército y del Movimiento, respectivamente, que lanzaron vivas a Franco. La banda de la Legión se encargó del himno español y a las 5, la hora de los toros, se dio el pitido inicial.

España empezó atacando en la portería del Peñón, lo que dio pie a la prensa a recurrir a metáforas de fervor nacional. Gárate (2), Pirri, Velázquez y Amancio marcaron cinco goles frente al promontorio antes del descanso y Quino cerró la goleada. Kubala hizo debutar a Reina y Gento jugó su último partido. Laszi formó de entrada con; Reina, Gaztelu, Barrachina, Violeta, Eladio; Pirri, Velázquez, Asensi; Amancio, Gárate y Gento.

ABC se adornó: “Cuando el equipo español tenía enfrente al Peñón atacó más y mejor”. TVE abusó del enfoque a ‘la roca’, combinando la imagen con las pancartas reivindicativas de una grada enfebrecida.

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