Tiempo de recuerdos

Tiempo de recuerdos

Periodista

Cuando un barcelonista piensa en la historia de su club seguramente que afloran muchos nombres que por un motivo u otro se han metido en su cabeza e incluso en su corazón. A los que hemos vivido las dos últimas épocas doradas –la del Dream Team- y la de la explosión de la cantera de La Masia, tanto en el aspecto de entrenadores como de jugadores, nos parecerán las más exitosas y con las que más hemos disfrutado. Posiblemente a los más viejos del lugar habrá otras, marcadas también por futbolistas fenomenales que deleitaron a la afición, que hicieron posible la ampliación de estadios y que han sido merecedores de monumentos.

Ya que estamos en la semana en la que el club conmemora los 125 años de su fundación quiero recordar con especial afecto la llegada de Johan Cruyff futbolista de la mano de Armand Carabén, padre del comisionado de los actos del aniversario, David Carabén. Pero aquello lamentablemente no tuvo continuidad, fue solo un flash que nos dejó una liga y un 0-5 en el Bernabéu para celebrar toda la vida.

Colocando a Leo Messi en el pedestal que se merece, en lo más alto del podio, en el firmamento del fútbol, porque nadie discutirá que gracias a él, el Barça cautivó al mundo entero con un fútbol completo, quisiera recordar especialmente a Ronaldinho, un jugador que para mí, sin duda alguna, fue el que devolvió la sonrisa a los culés, el que consiguió que el Camp Nou volviera a tener un lleno en cada partido, arrancara aplausos y sonrojo en el Bernabeu después de una exhibición ante el llamado Madrid de los galácticos. Y que además contribuyó de forma importante al desarrollo y perfección de Messi. Ustedes, estimados lectores me perdonarán, pero es tiempo de recuerdos.

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