Fue, como su adiós al Liverpool, como su despedida de la afición en Anfield, emotiva la última charla de Jürgen Klopp a sus jugadores en el vestuario. "Estoy muy orgulloso de vosotros. Sólo puedo deciros que os quiero", dijo Klopp a su equipo. Sobre el césped, Virgil van Dijk o Trent Alexander-Arnold no habían podido contener las lágrimas. Darwin Núñez lloró mientras Klopp hablaba en el vestuario.
Los jugadores de Klopp aplaudieron al que ya no será su entrenador cuando este acabó su discurso en el vestuario. Klopp se toma como mínimo un año sabático para dedicarse a su familia, a descansar, a su vida privada. Insistió ante los medios en que no tiene planes inmediatos para volver a entrenar y que en cualquier caso no será en la Premier.
En un gesto que le define, Klopp pidió a los seguidores durante el acto de despedida que ahora le canten "a Arne Slot", que le apoyen "desde el primer día" y él mismo cantó: "Arne Slot la la la la". El entrenador neerlandés, que se despidió del Feyenoord también el domingo, sustituirá a Klopp al frente del Liverpool.
La fiesta siguió y un vídeo permitió ver a Klopp de madrugada bailando un rap mientras John Barnes cantaba. Este lunes ha empezado otra etapa para el Liverpool y para Klopp quien confesó que no ha tenido tiempo de hacer "planes, pero probablemente Ulla (su esposa) pondrá cosas en mi agenda, dirá dónde vamos pero yo la seguiré felizmente".
Dijo también Klopp en su última comparecencia ante los medios que esperaba estar en estos momentos "destrozado, pero me siento muy feliz". Le han invitado a la final de Champions entre 'su' Borussia Dortmund y el Real Madrid y acudirá a Wembley. Afirmó que se da cuenta de que la gente no imagina que pueda no volver a entrenar "pero lo entiendo, el fútbol es una droga, pero ahora yo no tengo energía".