Vistiendo una sudadera de los Boston Celtics y con una gorra para atrás para añadirle un toque más informal de lo habitual en él, más alineado con el swag de la NBA, Pep Guardiola estuvo anoche en el bando atinado más allá del resultado favorable al equipo de su amigo Joe Mazzulla en el Game 1 de las Finales (107-89). De haber apoyado a los Dallas Mavericks, el entrenador del Manchester City se habría llevado las manos a la cabeza ante la patada a sus tratados de filosofía de juego de pase por parte de los Luka Doncic y compañía: el conjunto de Texas sólo repartió 9 asistencias con sólo 1 del base pese a sus 30 puntos.
La esperpéntica estadística tiene además varios agravantes: el equipo de Jason Kidd tuvo más pérdidas que pases de canasta con 12, es sólo el tercer conjunto en unas Finales de la NBA con tan bajo número de asistencias en 58 años y, en una cifra que lo dice todo sobre la debilidad de unos y la autoridad de otros, los Celtics registraron tantos tapones como pases de canasta de Dallas con 9.
Desde su esencia, Boston descubrió las miserias de los Mavericks, la rígida jerarquía de una especie de sistema de culto a sus líderes en el que Luka Doncic dispone todo con la colaboración de Kyrie Irving en contraste con la democracia ofensiva de los Celtics en el que todos participan por igual y pueden hacer de todo. Al estilo Pep.
Un sistema en el que todo se viene abajo si el resto no reciben de su líder y su mano derecha. Con tal de abastecer de balones al resto, Dallas vive en gran parte de los compañeros que Irving y Doncic hallen libres para salir del intenso tráfico de defensores que encuentran al paso.
Pero, en sus coberturas defensivas, los Celtics no cedieron ni parece que vayan a ceder ese espacio que las dos estrellas de los Mavericks esperan.
"No tenemos ningún defensor que esconder"
Como bien dijo Tatum tras el Game 1, Boston “no tiene ningún defensor que esconder” y los de Joe Mazzulla se pueden permitir el lujo de cambiar todo en los bloqueos con su ejército de defensores de élite de uno contra uno. No van a ceder ni un palmo de terreno con el abuso coberturas como el trap o el drop tirando a 2x1 que abren triples liberados o mates de Daniel Gafford y Dereck Lively II.
Los Celtics le están diciendo a directamente a Doncic que les ganen él solo.
Toda la esencia colectiva que les falta a los Mavericks está en estos Celtics con un modelo de juego inspirado en los principios de Pep Guardiola, a quien Joe Mazzulla visitó a Manchester durante la pausa del All Star para aprender más de su método. El entrenador de Boston muestra a sus jugadores vídeos del City para mostrarles cómo hacer la transición de defensa a ataque y viceversa.

Pep Guardiola y Joe Mazzulla, durante la visita del entrenador de Boston a Manchester
Guardiola departía con Mazzulla el día antes del Game 1 en el parqué del TD Garden para sentarse al día siguiente en primera fila con su esposa, Cristina Serra. El de Santpedor contempló la exhibición táctica de Joe Mazzulla, del que más se tendría que hablar como impulsor de un equipo descomunal en ambos lados de la cancha.
A sus 35 años, el preparador de Boston desplegó un recital con muchos de los rasgos de identidad que han hecho a Pep Guardiola "el mejor entrenador de cualquier deporte", según dijo el propio técnico estadounidense.
El entrenador de los Celtics permanece fiel a sus principios, hasta el de tirar triples a mansalva, algo que a veces se le ha criticado. Sin embargo, y como pasa con al City de Pep, quien se enfrente a Boston tiene que saber que también tiene que tumbar a Mazzulla como si de un sexto hombre se tratara por su capacidad de sorprender y de hacer ajustes sobre la marcha.

Pep Guardiola, hablando con Mazzulla
El americano sorprendió ya antes de empezar el partido sin incluir a Kristaps Porzingis en el quinteto inicial y luego empezó a colársela una tras otra a Jason Kidd. Poner a Jayson Tatum a Daniel Gafford fue el primer paso para sofocar el efecto Doncic, ya que el ‘0’ se podía quedar con el esloveno en el perímetro tras cambio en el pick and roll.
Si bien Dallas respondió utilizando como bloqueador al jugador emparejado con Al Horford o Porzingis para hacer que el base se quedara con el pívot, las pantallas de esos otros jugadores no eran tan eficaces. Aparte de que el dominicano era capaz de desafiar al esloveno lejos del aro y Porzingis también, aunque con una defensa más conservadora. Boston aplicó del mismo modo con disciplina la teoría de utilizar distintos defensores con el base, astuto para familiarizarse con un tipo de defensa y burlarla.
Mazzulla también apeló con buenos resultados al doble pívot con Porzingis y Al Horford juntos con uno defendiendo a Doncic y el otro preparado para saltar a la ayuda cerca del aro. Las alternativas no faltaron en ataque, donde se vio en ocasiones a bases como Derrick White y Jrue Holiday aparecer en la pintura para recibir balones doblados cual pívot. Creatividad a la altura de recursos empleados por Pep como el de utilizar laterales como centrocampistas.

Doncic, defendido por Brown
El ataque de los Celtics es sincronizado y armónico, incesantes los pases y los movimientos de jugadores sin balón aplicando con diligencia los sagrados requisitos del juego de posición que han hecho grande y único al Barça y Guardiola ha predicado en el conjunto azulgrana, el Bayern y ahora el City.
Y cuando Boston se vio en apuros -Dallas recortó la desventaja a 8 puntos en el tercer cuarto-, Joe Mazzulla solucionó el bloqueo ofensivo de los suyos a lo Pep: más y más movimiento de balón. Todo el que le faltó a unos espesos Mavericks y un aislado Luka Doncic.
Doncic puede tener ADN Real Madrid, pero la remontada puede empezar por los principios de Pep Guardiola.