El Dembelío de la opacidad

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El Dembelío de la opacidad

Dembélé marcó en Dallas su último gol con el Barça. Ya antes de anotarle el tanto al Madrid, en una magnífica jugada preparada, la afición tejana mostraba su entusiasmo cada vez que el francés tocaba el balón. El aficionado al fútbol que no sigue el día a día, alejado del ruido y blindado a filias y fobias, reconoce quién sabe hacer espectáculo. En Estados Unidos, en la última gira, enloquecían con Dembélé como con ningún otro jugador. El desborde, el regate, la velocidad de Ousmane son virtudes muy raras de ver en el fútbol. Y por ello, Xavi le necesitaba tanto y está tan decepcionado por ver que se ha ido al PSG donde se asegura ganar 100 millones de euros en 5 años. Dembélé, pues, ya es historia. 3 Ligas ganadas en 6 temporadas. En dos de ellas, siendo un jugador determinante. 40 goles y 43 asistencias en 178 partidos. Y cuatro operaciones delicadas. Esos son los únicos números conocidos de su paso por el Barça. El resto, un lío y un nuevo ejercicio de opacidad. Ni supimos los variables de su fichaje al Dortmund, ni supimos que había un contrato privado al margen de su renovación, ni sabemos cuanto le queda al Barça de los 50 millones pagados por el PSG.

Hace un año, el 14 de julio de 2022, Laporta presentó la renovación de Dembélé en un acto en el Camp Tito Vilanova. Firmaron el contrato en el césped, se abrazaron todos, y Laporta, públicamente, le agradeció “hacer un esfuerzo por entrar en la estructura salarial del Barça”. Se habló, entonces, de una rebaja del 40% en el salario fijo. Ahora, en la fea hora del adiós, se filtra que en ese nuevo contrato de un año atrás, Dembélé pasó a ganar más. ¿Nos engañaron ese día, o ahora?

El nuevo contrato era hasta el 30 de junio de 2024 y sorprendió que el jugador, que había tenido una cláusula de rescisión de 400 millones, tras la renovación no se especificase la nueva cifra. El periodismo hizo su trabajo. Primero descubrió que tenía una cláusula de 50 millones. Luego supo que, de esos 50 millones, la mitad era para el jugador y otra mitad para el Barça. Luego, tercer episodio de la sorpresa, trascendió que, a 31 de julio de 2023, la cláusula pasaba a 100 millones. Pero aquí ya nadie supo dilucidar qué parte quedaría para el Barça. El último peldaño hacia la opacidad total fue saber, justo antes de su marcha a París, que junto a lo firmado, había otra cláusula privada entre Sissoko y el Barça según la cual, en el presente verano, si llegaba una oferta de 50 millones, el club tenía la obligación de venderle. Y así fue. El resto era papel mojado. De ahí que, hasta el último día, el Barça se autocorrigió incluso con la forma de informar de su marcha. A las 10.34 de ese sábado, el comunicado decía que “Barça y PSG han llegado a un acuerdo para el traspaso de Dembélé por 50,4 millones”. Al lado, una gran foto del jugador y un “Moltes gràcies, Ousmane”. Solo dos horas después, a las 12.50, otro comunicado con otra versión bien distinta, sin foto del jugador ni agradecimiento alguno: “El FCB y Dembélé han quedado desvinculados en virtud del ejercicio unilateral por parte del jugador de un derecho incluido en su contrato laboral. El club, en estricto cumplimiento de lo pactado, no ha negociado ni acordado con terceros esta desvinculación”. Chin-pum. ¿Es traspaso o es cláusula privada?

Lo mejor, pues, será ilusionarse con Yamine Lamal, catalán, cantera y crack, que pronto, con 16 años, nos levantará de la silla. Aquí y en Dallas.

ME HA GUSTADO

Andrei Xepkin lo sabe todo de La Masia

De pronto, a la chita callando, revolución en La Masia. Hace nada descubrimos que Mike Puig, el director nombrado por Laporta en mayo de 2021, había dejado el centro de formación y había sido reubicado al frente del Barça Genuine. ¿Los motivos? Tan desconocidos en su cese como en su nombramiento. Ahora, suena Andrei Xepkin como la persona para dirigir La Masia. Me importa poco hasta qué punto es amigo de Enric Masip. Me importa saber que, de La Masia, el crack del balonmano lo sabe todo. Fue la mano derecha de Carles Folguera durante años y, ahí, lo aprendió todo de nuestra residencia de alto rendimiento. Pocos han mamado el día a día como él. Educado en la disciplina soviética, es un hombre con los valores de la rectitud, el esfuerzo y la seriedad muy acentuados. Su físico de 2,10 impone pero, detrás, se descubre un trozo de pan, una persona muy emocional. Eso sí, cuando uno le da la mano -doy fe de ello- no solo tienes la sensación de que no vas a recuperar la movilidad de tus dedos en horas, sino que tienes la certeza de que acabas de estrechar un vínculo para siempre. Es un hombre de honor. Importante, porque en La Masia no solo se tiene que gestionar comidas, horarios y educación. Los egos, las ilusiones y las frustraciones son el pan de cada día y hay que tener criterio para tratar cada caso como merece.

NO ME HA GUSTADO

Eliminar el servicio de taxis para la Masía

Se hizo mucha broma cuando, en 2010, Antoni Rossich, impuso las fotocopias en blanco y negro para ahorrar tóner de color. Era el mismo director general que, en la primera semana, pasó con una caja de zapatos por las oficinas del club a retirar las tarjetas VISA de los ejecutivos del club. Conservó, eso sí, la de los delegados de los equipos por si tenían que satisfacer algún pago inmediato en los desplazamientos. Cada director general, cada presidente y cada junta directiva, recorta los gastos de donde le parece. Los gastos “de representación” son siempre una delgada línea roja que solo se debería cruzar en función de la ética y del bien del Barça. De la reciente gira americana, con amigos y familiares arriba y abajo, el club informó al ARA que eran, exactamente, 44 los expedicionarios que viajaron junto a plantilla, directivos y ejecutivos. Toni Frieros publicó que cada acompañante debió pagar 3.500 euros por todo el viaje. Vuelos chárter a Los Ángeles, a Dallas, a Texas y para casa, más hoteles de campanillas durante 2 semanas. Un precio de ganga. En la política actual de recortes de gastos, la decisión de cortar con los taxis para llevar los niños y niñas de Catalunya a entrenar a La Masia parece un sinsentido. Igual, retirando un par de VISA, no haría falta perjudicar a chavales, familias y el fútbol base.

MALA LECHE

1. Unas disculpas, como las de Rubiales, que empiezan por un “seguramente” y hablan de “ocurrió lo que ocurrió”, como si fuese un hecho casual en el que él no tiene nada que ver, ni son disculpas, ni son sinceras, ni sirven para nada.

2. Mientras Rubiales sigue -incomprensiblemente- sin dimitir, hay que darse cuenta que ‘Rubi’, cuando no la lía con ‘Geri’, la lía con Jenni.

3. España gana el Mundial en 2010 y el beso de Casillas a Carbonero lo eclipsa todo. Por más pareja que fueran, tampoco era un beso deseado por la periodista que estaba haciendo su trabajo. España gana el Mundial de 2023 y lo de Rubiales a Jenni es delito y, de nuevo, abuso de poder. Lo importante no es ganar, ni participar. Más importante es respetar.

4. Por cierto, Adidas viste la selección española campeona del mundo. Felicidades. Pero la misma Adidas ha cometido un delito con la segunda vestimenta del Arsenal 2023-24. El pijama de jirafas psicodélicas es lo peor que se ha visto en años en un campo de fútbol.

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