Messi y Laporta

El Barça celebrará sus 125 años sin la presencia del mejor jugador de su historia, forjada gracias a la aportación de mucha gente. Pero la ausencia de Messi es muy dolorosa. El barcelonismo no cicatrizará su herida sentimental hasta que no le haga el gran homenaje pendiente, probablemente cuando haya otro presidente. 

Leo es un gran culé, ama al Barça y a Barcelona, y en un futuro volverá. Se ha excusado aduciendo compromisos ineludibles, pero la realidad es que sigue muy dolido con Laporta y quiere evitar la foto. Siente que utilizó su nombre en campaña electoral garantizando su continuidad y después le engañó dos veces. La primera cuando le dejó plantado a las puertas del notario con un acuerdo cerrado para renovarle y la autorización de Tebas para inscribirle. Y la segunda cuando Laporta, necesitado de limpiar su imagen, filtró su regreso, tras los dos malos años vividos en París, para luego hacer ver que Messi prefirió otro fútbol menos exigente antes que el Barça.

La realidad es que el argentino le aseguró a Xavi que su prioridad era volver a vestir de azulgrana, pero el presidente le volvió a fallar y no le presentó ninguna oferta. Ni motivos económicos ni deportivos, da la sensación que Laporta podía considerar a Messi dentro del club un contrapoder demasiado fuerte que amenazase la autocracia que ha logrado instalar.

A la inauguración del 125 aniversario faltarán otras leyendas maltratadas y la gran mayoría de socios, que son los auténticos propietarios del club. Han preferido una gala en el Liceo, con un ‘photocall’ seleccionado, a un acto que integre a toda la gente del Barça

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