El ruso Daniil Medvedev se vanagloria de hacer ascos a la tierra batida, "porque, entre otras cosas, deja inservibles los calcetines con tanta arcilla y ensucias el coche". Se proclama especialista de la pista dura.
Según su estadística, gana el 74.9% de partidos en su superficie predilecta, donde ha recolectado 18 títulos, por sólo uno en tierra batida, donde su eficacia es del 55.7%.
Tiene a su favor que la mayor parte del circuito se desarrolla en cancha dura, donde suele ser aspirante a cualquier título. Ha sido tres veces finalista tanto en el Open de Australia como en el US Open, que sí ganó en 2021.
Sin embargo, en su territorio más favorable acaba de meterse en un buen lío. A días de afrontar el US Open, que abre la competición principal en Nueva York el lunes 26 de agosto.
Lo sabe, y está nervioso. Recibió un aviso de la jueza de silla Aurelie Tourte. Dijo una palabra malsonante en francés, el idioma nativo de la árbitra francesa, que lo pilló enseguida, amonestándole a coninuación.
Más frustrante resultó para el moscovita, 28 años y nº 5 mundial, perder ante un rival que está reapareciendo después de tres largos meses ausente por una lesión de espalda. Medvedev cedió ante un talento que hay que seguir, ya estaba asomando a la élite antes del problema físico. Perdió 7-6 (2) y 6-4 con el checo Jiri Lehecka.
El problema reside en que este KO venía precedido de la pronta eliminación en el Masters 1000 ATP de Canadá, en Montréal, ante el español Alejandro Davidovich. Dos derrotas seguidas de Medvedev, ni un solo triunfo en la gira norteamericana.
Cuando en Cincinnati fue campeón en 2019, semifinalista en 2021 y 2022. En Canadá levantó el trofeo en 2021, tras haber hecho final en 2019. Este verano, 0 de 2, cuando va a defender 1.200 puntos en el US Open, donde debería figurar entre los favoritos al título. No tanto en esta ocasión, aunque con él nunca hay nada definitivo.