Cuatro hombres acabaron con el reinado de 7 años del equipo australiano de natación en los 4×200 relevos y un nadador retirado y medallista olímpico quiso acabar con la democracia en Estados Unidos. Klete Keller, flamante nadador olímpico, se enfrenta el próximo viernes en la vista de su juicio, a una condena de entre 21 y 27 meses de prisión por participar con la turba en el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021.
La vida después de la natación
Klete Keller (21/3/1982, Las Vegas, Nevada) estuvo en el Olimpo de los dioses del deporte durante más de ocho años. Fue una estrella de la natación de Estados Unidos y, junto a Michael Phelps, Ryan Lochte y Peter Vanderkaay, formaron el equipo que consiguió la medalla de oro en Atenas 2004 y añadió otra en Pekín 2008, además de la plata en Sídney 2000. Era venerado y su nombre aparecía en todos los registros deportivos del mundo de la natación. Reconoce en una entrevista que “cometí el error de no planificar mi vida después de la natación”, que desconocía donde guardaba tres de sus medallas olímpicas y que durante cuatro años careció de derecho de visita a sus hijos.
Trabajos variopintos
Keller inicialmente ocupó una serie de trabajos en ventas entre 2009 y 2010 en una empresa en Ann Arbor, Michigan. Después cambió y pasó por Multi-Bank Securities entre 2011 y 2012. En febrero de 2013, comenzó a trabajar en una oficina en Memphis, Tennessee como cobrador de deuda. Dejó la firma en febrero de 2014.
Su mujer se dio cuenta de que él le había mentido acerca de tener un trabajo. Cuando uno de sus hijos tuvo que ir a recibir puntos en un hospital por una caída en Halloween, descubrió que ya no tenían seguro médico. “Descubrí que Klete en realidad no tenía trabajo”, le dijo al tribunal durante el juicio por la custodia de los hijos en 2014. “Me había estado mintiendo y dando vueltas como si fuera a trabajar", apuntó.

Fin a un reinado Michael Phelps, Ryan Lochte, Peter Vanderkaay y Klete Keller celebran en el podio su medalla de oro en Atenas 2004
Luego testificó que Klete intentó suicidarse aproximadamente un mes después. Pasó 10 meses viviendo en su automóvil y también le dijo a la corte que era “incapaz mental y físicamente de trabajar” y que luchaba contra la depresión. Durante varios años estuvo dando tumbos. Su hermana Kalyn lo acogió en su casa por unos meses y le buscó un trabajo de entrenador de natación. Hasta dirigió algún clínic pero Keller dijo sentirse “amargado con sí mismo y con el mundo del deporte”. Hasta su abuela lo tuvo en su casa.
El asalto al Capitolio
En 2018, Keller se mudó a Colorado Springs donde comenzó una carrera como agente inmobiliario. Fue a partir de ese momento que su pensamiento político creció con las bravuconadas del presidente Donald Trump. En noviembre de 2020, viajó a Washington para una manifestación a favor de Trump llamada Million MAGA March. El 6 de enero de 2021, dos semanas antes de la toma de posesión de Joe Biden como claro vencedor de las elecciones presidenciales, una turba de gente entró en el Capitolio, sede del congreso del país donde se llevaba a cabo el recuento de votos electorales.
Identificado con la chaqueta distintiva del ‘Team USA’ y sobresaliendo su cabeza por encima de los demás, un fiscal le asignó con siete cargos por su papel en los disturbios después de que un gran jurado agregó cuatro cargos adicionales en una nueva acusación.

Sobresaliendo del resto de participantes, Keller fue fácilmente identificado en un video
La denuncia penal original establecía tres cargos: entrada violenta, obstruir la aplicación de la ley y conducta desordenada en los terrenos del Capitolio.
Más de 600 personas fueron arrestadas y Keller se declaró culpable. Según su declaración, pasó aproximadamente una hora en el edificio, Gritó improperios contra Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, y Chuck Schumer, el líder de la mayoría en el Senado; tomó fotografías y videos; y se resistió para evitar que lo sacaran del edificio. Más tarde destruyó el teléfono y una tarjeta de memoria que tenía consigo, según la declaración de culpabilidad, y tiró la chaqueta que lo había hecho tan reconocible.
Pronto sabremos si la sentencia culmina su descenso progresivo al fondo de su piscina personal sin agua donde acabó cayendo.