Valentino Rossi, siete veces campeón del mundo de la categoría reina del motociclismo -celebró un título de 500cc y seis de MotoGP-, marcó un antes y un después en las celebraciones postcarera. El italiano protagonizó algunos de los festejos más icónicos de la historia del Mundial de Motociclismo, y uno de ellos fue en el año 1997.
Esa temporada, su segunda en el campeonato, Il Dottore se proclamó campeón del mundo de 125cc. Rossi ganó 11 carreras de las 15 que se disputaron y subió al podio en 13 Grandes Premios. Su último triunfo ese año fue en Indonesia, en el Circuito Internacional de Sentul. Y, esas instalaciones, fueron el escenario de una celebración emblemática del de Tavullia.
Valentino Rossi subió al podio acompañado por el japonés Kazuto Sakata y Jorge Martínez Aspar. Cuando desde megafonía verbalizaron su nombre y apareció en el podio, el '46' lo hizo con un vendaje de color azul que recubría toda su cabeza. Más tarde, se supo que la razón fue un accidente de tráfico junto a su padre, Graziano Rossi.

Valentino Rossi, con el vendaje en el podio
Un accidente con su padre, Graziano
El doctor Claudio Costa, fundador de la Clinica Mobile, concedió hace meses una entrevista al 'Corriere della Sera' en la que desvela detalles del suceso: "Cuando corría en 125cc, Valentino sufrió un grave accidente automovilístico con Graziano, su padre. El golpe le provocó una grave lesión en la cabeza. Los médicos cuestionaron si podría continuar su carrera. Fuimos a Villa Serena, una residencia de ancianos ubicada en Forlì. Estudiamos su cerebro, precioso y maravilloso: 'Para mí, ya puede correr el domingo en Indonesia', le dije a su madre. Subimos juntos al avión; ganó la carrera".